Kataba Aishi
Es la nieta de Azeviki y madre de Dosuki. Creció en el Japón Imperial. Según la fuente oficial, nació en 1930, y su infancia estuvo marcada por la Segunda Guerra Mundial, la pobreza y el nacionalismo. Estas circunstancias forjaron en ella un carácter fuerte, disciplinado y desconfiado.
Tenía 15 años cuando terminó la guerra. En 1948, a los 18 años, se obsesionó con un joven de su instituto, quien además era el más rico del lugar. Sin embargo, competía contra diez rivales. Impulsada por su condición, eliminó a las diez chicas por cualquier medio y finalmente confesó su amor al joven, quien aceptó.
Pero su felicidad duró poco: al descubrirse sus crímenes, las autoridades la capturaron.
No obstante, su crueldad y habilidad llamaron la atención de la recién formada CIA (creada a raíz de la posguerra). La agencia la reclutó como agente encubierta, al ver en ella una asesina nata, capaz de cumplir misiones de la Guerra Fría sin dejar rastro. A cambio, le ofrecieron su libertad y la posibilidad de seguir junto a su amado. Kataba aceptó a regañadientes, pero lo hizo por amor —y también por la gran suma de dinero que le prometieron, la cual le permitiría llevar una vida cómoda.
En 1950 dio a luz a Dosuki, aunque debió ausentarse con frecuencia debido a su trabajo. Temía que su hija nunca desarrollara afecto por ella, así que compensaba su ausencia malcriándola cada vez que podía.
Finalmente, se retiró en 1964 como heroína encubierta, recibió el perdón por sus crímenes juveniles y vivió en paz junto a su familia. Además, la recompensa obtenida le permitió vivir cómodamente el resto de su vida.
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